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23 Jul 14 at 9 am

post-punker:

Lou Reed shooting heroin, San Francisco, November 22, 1974, by Michael Zagaris

(via beneta)

tags: lou reed  rock 
post-punker:

Lou Reed shooting heroin, San Francisco, November 22, 1974, by Michael Zagaris
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22 Jul 14 at 11 pm

Fragmento de Tu risa, Pablo Neruda (via poesianoerestu)

"Quítame el pan, si quieres,
quítame el aire, pero
no me quites tu risa."

I’d like to have a word with you. The word is sex.

(Source: bejarj, via justhadtotakeitonthechin)

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22 Jul 14 at 10 pm

Fortunately I like wrestling and anime… I’m a pro.

(Source: yungscylla, via justhadtotakeitonthechin)

Fortunately I like wrestling and anime… I’m a pro.
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22 Jul 14 at 9 pm

Justo lo que decía.

(via ddancelittleliar)

Justo lo que decía.

" Porque nuestro mundo no es el mundo de Otelo. No se pueden fabricar coches sin acero; y no se pueden crear tragedias sin estabilidad social. Actualmente el mundo es estable. La gente es feliz; tiene lo que desea y nunca desea lo que no puede obtener. Está a gusto, a salvo; nunca está enferma; no teme la muerte; ignora la pasión y la vejez; no hay padres ni madres que estorben; no hay esposas ni hijos ni amores excesivamente fuertes. Nuestros hombres están condicionados de modo que apenas puedan obrar de otro modo que como deben de obrar.”

”- A mí todo esto me parece horrendo.
- Claro que lo es. La felicidad real siempre aparece escuálida por comparación con las compensaciones que ofrece la desdicha. Y, naturalmente, la estabilidad no es, ni con mucho, tan espectacular como la inestabilidad. Estar satisfecho de todo no posee el encanto que supone mantener una lucha contra la infelicidad, ni el pintorequismo del combate contra una pasión fatal o una duda. La felicidad nunca tiene grandeza.”

"La felicidad es un patrón muy duro, especialmente la felicidad de los demás. Un patrón mucho más severo, si uno no ha sido condicionado para aceptarla, que la verdad. - Suspiró y después prosiguió, en tono más vivaz -: Bueno, el deber es el deber. No cabe restar oídos a las propias preferencias. Me interesa la verdad. Amo la ciencia. Pero la verdad es una amenaza, y la ciencia un peligro público. Tan peligroso como benéfico ha sido. Nos ha proporcionado el equilibrio más estable de la historia. El equilibrio de China fue ridículamente inseguro en comparación con el nuestro; ni siquiera el de los antiguos matriarcados fue tan firme como el nuestro. Gracias, repito, a la ciencia. Pero no podemos permitir que la ciencia destruya su propia obra. por este motivo limitamos escrupulosamente el alcance de sus investigaciones; por ello estuve a punto de ser enviado a una isla. Sólo le permitimos tratar los problemas más inmediatos del momento. Todas las demás investigaciones son condenadas a morir. Es curioso leer lo que la gente escribía en los tiempos de nuestro Ford acerca del progreso científico. Al parecer, creían que se podía permitir que siguiera desarrollándose indefinidamente, sin tener en cuenta nada más. El conocimiento era el bien supremo, la verdad el máximo valor; todo lo demás era secundario y subordinado. Cierto que las ideas ya empezaban a cambiar entonces. El propio Ford hizo mucho por sustituir el énfasis puesto en la verdad y la belleza a la comodidad y la felicidad. La producción en masa exigía este cambio fundamental de ideas. La felicidad universal mantiene en marcha constante las ruedas, los engranajes; y no la verdad y la belleza. Desde luego, siempre que las masas alcanzaban el poder político lo que importaba era más la felicidad que la verdad y la belleza. A pesar de todo, todavía se permitía la investigación científica sin restricciones. La gente seguía hablando de la verdad y la belleza como si fueran los bienes supremos. Hasta que llegó la guerra de los Nueve Años. Esto los hizo cambiar de estribillo. ¿De qué sirven la verdad, la belleza o el conocimiento cuando las bombas de ántrax llueven del cielo? Después de la Guerra de los Nueve Años se empezó a poner límites a los estudios e investigaciones científicas, pero para entonces la gente ya estaba dispuesta a aceptarlo, e incluso a que regularan sus deseos. Cualquier cosa con tal de tener paz. Y desde entonces no ha cesado el control. La verdad ha salido perjudicada, desde luego, pero no la felicidad. Las cosas hay que pagarlas, la felicidad tenía su precio. Y usted tendrá que pagarlo, Mr. Watson; tendrá que pagar porque le interesaba demasiado la belleza. A mí me interesaba demasiado la verdad; y tuve que pagar también. "

Yo no quiero ser feliz, quiero la incesante vorágine de sentimientos que conlleva la búsqueda del placer y la satisfacción. Sin dolor, sin sufrimiento, sin frustración no habría felicidad; no habría nada, sólo conformismo.
Y cito al salvaje de Huxley: “Pues yo no quiero comodidad. Yo quiero a Dios, quiero poesía, peligro real, libertad, bondad, pecado.” Reclamo mi derecho a ser desdichada.